EL CONSUMO TOTAL ES DE 100 MILLONES DE LITROS, 
DE LOS CUALES EL 5% CORRESPONDE AL SEGMENTO VCP

¿Qué implica ser VCP?

En la casa, entre amigos, para acompañar un asado, una pasta o para una noche especial, en un restaurante o en una fiesta de cumpleaños... el vino siempre está.

En Uruguay se consumen más de 30 litros de vino per cápita por año, cifra que coloca al país en el octavo puesto del mundo. Eso representa unos 100 millones de litros, de los cuales el 92% corresponde a productos elaborados en establecimientos uruguayos y sólo un 8% a vinos importados, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi).

El 95% del consumo total corresponde a los vinos de mesa (que se envasan en damajuana, botellas de más de 750 mililitros y en caja) y el resto a los vinos finos, también llamados Vinos de Calidad Preferente (VCP).

Sin embargo, a pesar de que representa sólo el 5% del consumo total, el segmento de los VCP ha generado una movida muy grande en los últimos años. Si bien no existen cifras oficiales, si se considera que se venden 3 millones de botellas por año a un promedio de US$ 3 la botella, se puede estimar que el mercado mueve cerca de US$ 9 millones.

Varias bodegas, en muchos casos con más de una marca cada una, compiten en este segmento y apuestan a captar la mayor participación y el mejor posicionamiento.

Esto se ve sobre todo en la franja de los VCP que se venden a entre $ 20 y $ 40, que es la que está teniendo un mayor crecimiento. Esta franja surgió el año pasado con el lanzamiento de Pueblo del Sol (Bodegas Almena) y hoy ya representa casi la cuarta parte de los 3 millones de botellas de vinos finos que se consumen en Uruguay. Hoy, casi todas las bodegas tienen su producto en este segmento: Calvinor (Colonia Viñas), Los Cerros de San Juan (De la Colonia), Irurtia (Viña Gala), De Lucca (Del Colorado), Faisán (Faisán).

Los dos segmentos de VCP cuyos precios van de $ 40 a $ 60 y de $ 60 en adelante lograron, antes de la recesión, un buen posicionamiento, en base a degustaciones en puntos de venta, auspicio de espectáculos culturales, concursos de pintura y obtención de premios internacionales. No se trata de marcas que hagan publicidad masiva: básicamente prensa y algo de radio, pero nada de televisión. Sin embargo, son más que sonadas.

Las bodegas Establecimiento Juanicó (con sus marcas Don Pascual, Vinson Richard´s y Preludio); Vinos Finos Juan Carrau (Castel Pujol, Cerro Chapeu, Las Violetas y 1752) y Calvinor (Fundación 1829 y Calvinor) ocupan los primeros lugares en lo que a ventas se refiere. Le siguen en importancia –aunque no necesariamente en orden de mayor a menor– Pisano (Primeras Viñas, Reserva Personal de la Familia), Toscanini, Bodegas Castillo Viejo (Catamayor), Ariano, Irurtia, Los Cerros de San Juan (Cuna de Piedra), Santa Rosa y Stagnari.

Por otra parte, la acentuada recesión que se está viviendo está provocando un cambio en el hábito respecto al lugar de consumo: las ventas están creciendo a nivel de supermercados y vinerías, en detrimento del consumo en restaurantes. No es para menos: en los restaurantes un vino que se vende a $ 140 se puede comprar en el supermercado por la mitad de precio, y en una vinería incluso por menos.

Exportaciones

En buena medida los vinos comenzaron a cobrar importancia en el mercado interno gracias a que el país generó una corriente exportadora a mercados muy exigentes, lo cual empezó a llenar páginas de periódicos y revistas especializadas.

Luego de un largo proceso de reconversión con el apoyo gubernamental se accedió a mercados como Estados Unidos, Europa y Japón.

Según datos del Inavi, en 2000 Uruguay exportó poco más de 3 millones de litros, cifra que en 2001 cayó a 2,6 millones (por un valor de US$ 6,3 millones).

Sin embargo, la caída de 2001 parece haber empezado a revertirse, ya que en el primer trimestre de 2002 las ventas al exterior (en litros) crecieron 22% respecto al mismo período del año anterior.

Además, establecimientos uruguayos concretaron alianzas estratégicas con bodegas europeas para la elaboración a nivel local de productos que se venden en el mercado externo a US$ 50 la botella y más. Ejemplos de esto son el vino Casa Magrez (fruto de la alianza entre Juanicó y Casa Magrez de Francia), el Arenguá (producto de un acuerdo entre Carrau y la española Freixenet) y el vino resultante del joint venture entre Los Cerros de San Juan y la francesa Moet & Chandon.

Fuente: El Observador


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