PRODUCCIONES
ALTERNATIVAS CULTIVO DE FRUTILLA
"La
vaca lechera" de las frutas
Por
Pablo Antúnez
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El
color, el brillo y el sabor de la variedad Chandler
facilitan su colocación.
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Desde la década
del '80 hasta el año pasado, la producción mundial de frutilla
creció 53%, alcanzando un volumen próximo a los tres millones de
toneladas. El cultivo se incrementó en todas las áreas de producción,
pero no en Europa, donde permaneció estable en la última década
(un millón de toneladas, que equivalen a 38% de la producción
mundial).
Dentro de la
fruticultura uruguaya, la frutilla sigue siendo un cultivo atractivo
para los granjeros, porque en tan solo tres meses les permite
hacerse de dinero fresco, mientras que en otros frutales
tradicionales (durazno, manzana, etc.) hay que esperar entre tres y
cuatro años para cosechar.
La principal
zona productiva está en Salto y Bella Unión (Artigas), pero el área
destinada a este cultivo ha descendido en los últimos años, dados
algunos inconvenientes registrados en el abastecimiento de plantines,
precios bajos y trastornos sanitarios de las plantaciones,
consecuencia de la poca rotación de cultivos que se hace en esas
zonas frutihortícolas.
Varios
productores grandes de Salto, ante los problemas, optan por
disminuir el área plantada, pero aumentan la tecnología y la
calidad del material plantado en macrotúneles. La medida les
permite concentrar los esfuerzos en un área menor y conseguir
mejores resultados económicos. Apuestan a variedades como la
Chandler, Oso Grande, Tudla, Sweet Charlie y Camarosa, entre otras,
por las altas temperaturas del verano.
Sin embargo,
la frutilla no es un cultivo radicado sólo en el Norte uruguayo,
porque hay otras zonas productivas importantes en el Sur. Colonia
Wilson (San José) y las proximidades de Libertad también son
importantes, entre las zonas cercanas a Montevideo. En Cerrillos, El
Colorado, Pando, Suárez, San Bautista y Melilla también se cultiva
frutilla.
En Maldonado
hay varios productores, que realizan una comercialización directa a
través de acuerdos, y en Rocha hay asociaciones de productores que
apuntan directamente al turismo de verano.
En estos dos
departamentos los productores de frutilla manejan variedades de día
neutro. Como, teóricamente, son insensibles al fotoperíodo,
producen casi igual en primavera, verano u otoño, hasta que llegan
las heladas, beneficiándose de una situación particular, debido a
que esa zona oceánica tiene un clima más templado en verano.
La
diferencia
Hay varias
diferencias entre las producciones europeas y las uruguayas.
"En Europa, toda la producción realizada en plena zafra va
integralmente al mercado interno y a la exportación (en fresco),
porque el material genético y la tecnología utilizados posibilitan
no tener descartes, prácticamente", aseguró a El País
Agropecuario el Ing. Agr. Jorge Peverelli, director técnico del
Centro de Investigaciones Hortifrutícolas Semillas Santa Rosa.
Esta empresa
privada, dedicada a la biotecnología, es la principal productora de
plantines clonados, libres de patógenos y de elevado potencial genético,
los mismos que usan los agricultores europeos y que algunos
granjeros uruguayos comienzan a probar, aún tímidamente.
Los
productores europeos concentran su producción en 20-25 días;
luego, al final del ciclo vegetativo, la producción decae y la
fruta se achica, destinándosela a la industria. "En Uruguay, a
diferencia de lo que sucede en Europa, se produce para el mercado
fresco con diferentes tecnologías y los productores que tienen
contratos con empresas que abastecen de fruta a la industria láctea
la colocan en este sector", explicó el Ing. Peverelli.
Cultivo
rápido
Gerardo
Balestrasse es un productor frutícola tradicional, nacido y criado
en el corazón de Melilla. Su fuerte es la producción de uva de
mesa y duraznos, pero tuvo la oportunidad de trabajar en otra
empresa, donde se manejaron las plantas clonadas en el laboratorio
de Peverelli y quedó con la variedad Chandler en el ojo.
No se quedó
con las ganas, repitió la experiencia, pero ahora en carne propia.
En su chacra, plantó 225.000 plantas, poco más de media hectárea
de frutilla y no se arrepiente de la experiencia.
"No dejo
de reconocer que puede haber otras variedades mejores (en la
empresa donde trabajó manejó cinco), pero usé la Chan-dler,
porque a pesar de que es de ciclo corto tres meses me pareció
la mejor", dijo orgulloso, mientras le mostraba a El País
Agropecuario el vigor de las plantas que, casi al final del ciclo,
estaban tapadas de flores y todavía tenían frutillas grandes
colgando de sus guías.
Balestrasse
utiliza, mayoritariamente, mano de obra familiar, pero también
comercializa directamente su producción. Parte de ella se vende en
un puesto que tiene su familia en el Mercado Modelo; la otra,
directamente en puestos de feriantes, supermercados y comercios de
la capital.
La fruta se
colecta un día si, uno no, con las primeras horas de fresco en la
mañana y, a más tardar tres horas después de quitada de la
planta, ya está en las bocas de expendio.
"Este
cultivo es como un tambo, hay que estar siempre encima, no hay
feriado ni excusa que valga. No es como en otros, que llega el
domingo y uno deja para el lunes. Acá no se puede porque la fruta
se pasa", aseguró el granjero.
También es
como una especie de vaca lechera, como un cuentagotas: cada dos días
entra plata al bolsillo del productor.
A sus 37 años
de granjero, afirma con alegría que "la gente quiere esta
frutilla (la Chandler) por el brillo espectacular que tiene y
porque es bien fresca, ya que pasan pocas horas desde que se cosecha
hasta que se vende".
Para él es
una fruta dinámica: "Tiene mucha salida, no es como otra fruta
que a veces se tranca. Nunca nos traemos frutilla de vuelta para atrás,
eso es lo interesante. Yo, que manejo otros cultivos, lo puedo
afirmar con propiedad".
Realidad
Balestrasse
tuvo la oportunidad de visitar zonas frutícolas de Italia y comprobó
con sus propios ojos lo que es la producción de frutillas en donde
se utilizan plantas clonadas de alto potencial sanitario y genético,
y su mente se abrió de pronto a otra realidad, contrastante con la
que había vivido desde niño.
"Tuve la
idea de importar plantas desde allá, pero luego supe que en Uruguay
se manejaban las mismas variedades in vitro. A la gente le
cuesta arrancar con plantas clonadas y todo eso, pero una vez que
las ve producir se convence sola", admitió sonriente.
No tiene
reparos en decir que, cuando vivió su experiencia en Italia, pensó
que "estábamos atrasados 100 años", pero luego se dio
cuenta de que "no estábamos lejos de hacer algo similar".
A través de
la biotecnología, las plantas expresan en el vivero todo su
potencial y "sólo son clonadas las que tienen mayor potencial
productivo", explicó el Ing. Peverelli. De este modo, se
logran materiales completamente uniformes y sanos, que cuando van a
los predios de los productores hacen notar la diferencia respecto de
las plantas convencionales.
La
frutilla del Mercosur
BRASIL:
Existen dos regiones bien diferenciadas en las que se produce esta
fruta, durante varios meses al año: San Pablo y Río Grande del
Sur. Según precisó a El País Agropecuario el Ing. Peverelli,
"antes se usaba la variedad Campiñas, pero perdió terreno
frente a la denominada Oso Grande (californiana)", ya que ésta
"encuentra condiciones climáticas óptimas para su rendimiento
y producción".
En el Estado
de Río Grande del Sur, las principales zonas de producción son
Porto Alegre y Caxias do Sul, en los municipios de Feliz, Bom
Principio, Farroupilha, etc. "La zona productiva cercana a
Pelotas ha perdido mucha importancia", explicó el técnico.
Pero lentamente, van surgiendo otras zonas. "En los últimos años,
con el aumento del turismo durante todo el año, la franja costera
de Santa Catalina se está destacando", agregó. Se estima que
en Brasil la superficie destinada a este cultivo es de
aproximadamente 1.200 hectáreas, según viveristas consultados por
Peverelli.
ARGENTINA: La
zona productiva más destacada está en la provincia de Santa Fe.
Allí se emplean variedades tempranas (entran al mercado de Buenos
Aires en una época similar a la que, en Montevideo, ingresa la
frutilla de Salto). "Utilizan variedades como la Sweet Charlie,
Chandler, Oso Grande, Camarosa, Tudla y Rosa Grande, pero se
empiezan a probar otras variedades californianas, como Diamante y
Aroma. Se produce desde julio hasta noviembre", explicó el
entrevistado. El cultivo también abarca algunas zonas más cercanas
a Buenos Aires y los alrededores de Mar del Plata, en donde se usan
"variedades neutrodiurnas como Seascape y Selva, que también
producen durante el verano y el otoño", dijo el titular del
Sesar. Según sus datos, "se estima que el área plantada no
supera las 500 hectáreas".
CHILE: Abarca
alrededor de 700 hectáreas, pero 80% de ellas se ubican entre los
paralelos 33 y 34 de Latitud Sur, siendo la producción total de
18.000 toneladas.
"Las
variedades más cultivadas son las californianas Pájaro, Chandler,
Douglas, Selva, Oso Grande, Aroma y Diamante. La época de producción
va de octubre a diciembre", explicó. Para conseguir producción
de verano "es necesario ir más hacia el Sur, porque en las
zonas citadas las temperaturas son muy elevadas".
La
investigación apuntala el crecimiento
A partir de la
década del '80, la producción mundial aumentó más de 50%,
alcanzando en 1998 a 2,9 millones de toneladas, dijo el Ing. Agr.
Jorge Peverelli, principal de la empresa de biotecnología uruguaya
Semillas Santa Rosa S.A. (Sesar). Manejando datos que le aportó el
Dr. Walther Faedi, investigador del Instituto de Fruticultura de
Roma y responsable de la especie frutilla ante la Unión Europea,
explicó que 36% de la producción se hace en América
-principalmente Estados Unidos-, seguida por España (10%), Japón
(8%), Italia, Corea y Polonia (6%).
Desde el punto
de vista de este empresario, "el aumento en la producción
mundial de frutilla se debe en parte a la superficie cultivada, pero
también a la investigación internacional. Hay en el mundo 180
instituciones, en 51 países, que investigan permanentemente".
Los programas
de mejoramiento genético manejan objetivos generales comunes a
todos los países. La meta es lograr variedades de elevada producción,
tamaño y consistencia, fruta de mayor calidad organoléptica y
rusticidad de la planta.
Lo
que se busca hoy
Se cultiva
frutilla en 62 países, pero sólo 17 son grandes productores,
porque los 45 restantes aportan apenas 1% del volumen mundial.
En el último
lustro (1995-2000), Europa fue el área de mayor producción (un
millón de toneladas), seguida de Norteamérica (780.000) y Asia
(513.000).
Los
principales productores son Estados Unidos (28% del total), España
(10,5%), Japón (6,8%), Italia (6,2%), Polonia (6,2%), Corea (5,7%),
México (4,4%) y Turquía (3,7%). Juntos, EE.UU., España, Japón,
Italia y Polonia producen más de la mitad del total mundial (57,5%
fue el promedio en la década pasada).
Los
productores más importantes han desarrollado programas de
mejoramiento de la especie frutilla, tanto en el ámbito público
como en el privado. En toda la década la expansión se realizó en
zonas con inviernos poco rigurosos, sobre todo en Turquía, México,
Marruecos y Líbano. En 1980, 35% de la producción se realizaba en
zonas con clima invernal poco riguroso. En el 2000, esta zona aumentó
50% su producción.
Los países
con investigación avanzada proponen a futuro las nuevas variedades,
cuyos objetivos específicos son:
* Fecha de
maduración: Se buscó licenciar variedades con un amplio período
de producción, de manera que en áreas climáticamente adecuadas se
pudiera producir todo el año, utilizando para esto variedades de día
neutro.
* Tamaño y
firmeza del fruto: Muchos programas dedicaron un gran esfuerzo en
este sentido, optimizando la productividad individual y bajando los
costos de cosecha. En Italia, con altos costos de mano de obra, de
1975 a 2000 se incrementó el peso medio del fruto en 180%, superándose
los 30 gramos. Un estudio reciente determinó que, en el Norte
italiano, el aumento de un gramo en el peso del fruto baja el costo
de cosecha en 3,5%.
* Calidad de
fruto: En el pasado, en la mayoría de los países, esta característica
era considerada un objetivo secundario. Actualmente, la demanda del
consumidor europeo cambió y busca frutos que, además de tener gran
tamaño y buen aspecto, sean dulces y firmes.
* Resistencia
a las enfermedades: Es un punto cada vez más importante, debido
también a que en 2005 el bromuro de metilo, fumigante muy utilizado
en el Hemisferio Norte para las producciones, ya no se venderá. Se
trabaja en las principales enfermedades que afectan al cultivo.
(Elaborado
en base a datos aportados por el Ing. Peverelli)
¿Dónde
informarse?
Producción:
Gerardo
Balestrasse
Teléfono:
322-8607
Plantas
clonadas:
Centro de
Investigaciones Hortifrutícolas
Semillas Santa Rosa S.A. (Sesar)
Ing. Agr.
Jorge Peverelli
Teléfonos:
(0313) 2025
E-mail: sesar@adinet.com.uy
Fuente: El
País
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