El descubrimiento
de un nuevo nicho de mercado abre un nuevo espectro de negocios para
la bodega Vinos de la Cruz
Uruguay
exporta vino ecológico y apto para diabéticos
| La vitivinicultura
uruguaya ha encontrado que volver a las prácticas productivas
del siglo pasado, con el uso del arado, la azada y los
fertilizantes naturales, es una forma que les posibilita
ingresar a un nicho diferenciado de mercado: el de los vinos
ecológicos y con certificación de un producto apto para los
diabéticos.
Ese logro ha sido alcanzado
por la Bodega Vinos de la Cruz del departamento de Florida,
cuyo perfil productivo de neto contenido exportador fue
resaltado a El Observador por su director, Juan José Arocena. |
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Desde diciembre pasado se están
exportando vinos ecológicos, lo que significó un paso adelante en
las ventas de la empresa. Sin embargo, desde el presente mes de
junio se está embarcando el mismo producto pero con la certificación
de vino apto para diabéticos.
La primera partida concretada hace
pocos días, con un volumen de 14.000 botellas, tiene como destino
San Pablo y Porto Alegre en Brasil, en tanto que 5.800 botellas
fueron enviadas para Colorado en Estados Unidos.
El producto se está abriendo
camino en valiosos espacios de mercado, sobresaliendo la importancia
de Brasil como plaza potencial. Lo mismo ocurre con Estados Unidos,
hacia donde ya se envió un segundo embarque, en tanto que se están
concretando detalles con importadores de México para cumplir un envío
en breve. “Por supuesto que el gran objetivo es Europa, donde no
es fácil encontrar la cadena de distribución, pero en esa gestión
estamos trabajando”.
Arocena explicó también que la
producción de este tipo de vinos es limitada. Actualmente son unas
180.000 botellas anuales de vino ecológico. Representa un volumen
que no es difícil de colocar “si consideramos que sólo Brasil
tiene ocho millones de diabéticos, México 14 millones y en el caso
de Uruguay suman 200.000. En el mundo son 120 millones de diabéticos”,
dijo Arocena.
El empresario dijo que también se
deben sumar otros consumidores que tienen interés en tomar un vino
producido en forma ecológica. Este fue el mercado original en el
que se pensó cuando se elaboró el producto, ya que a nivel mundial
crece entre los consumidores el concepto de producto natural.
Desde el punto de vista productivo
la posibilidad de fabricar vinos orgánicos significa tener una
herramienta que puede transformar la situación hasta de la propia
industria vitivinícola uruguaya.
El empresario explicó que para
dimensionar la importancia de este emprendimiento hay que tener en
cuenta que no hay antecedentes ni en Uruguay ni en América del Sur.
En el mercado de los diabéticos se puede lograr una buena
satisfacción a nivel de esa franja de consumidores, y es posible
que Uruguay puede llegar a tener un liderazgo en este tipo de
comercialización, reflexionó el industrial bodeguero.
Arocena se refirió a los aspectos
productivos y a las razones que encarecen este tipo de producto.
Explicó que la producción de las plantas es muy menor, puesto que
hay una merma del orden de 50%. Esta reducción se explica por el no
uso de fertilizantes químicos y de herbicidas, por lo que tanto el
fertilizante natural de origen animal o vegetal tiene mucho menor
poder de alimentación en la planta que un fertilizante químico y
en el caso de los servicios cuanto menos se trabaje la tierra más fácil
es esa producción, incluyendo el drenaje de las aguas.
En este caso “volvimos al siglo
pasado, regresamos al arado y a la azada, con todos los
inconvenientes que ello puede acarrear, por algo son técnicas que
habían sido superadas”, dijo Arocena. Pero el mundo de los
consumidores prefiere ese tipo de productos, esa franja del mercado
manda volver a lo natural y lo original en el trabajo de la tierra
es el arado y la azada, explicó Arocena.
Sostuvo que se trata de un vino
ecológico, que es elaborado a partir de una uva ecológica. Un
producto ecológico, orgánico o biológico, cualquiera de las tres
definiciones quiere decir lo mismo. En el caso de una uva, de
cualquier fruta o verdura, es lo mismo, es volver a las prácticas
de manejo productivo del siglo pasado.
Pero contra las desventajas de una
menor producción y de mayor trabajo, hay que considerar que existe
un mercado que está demandando productos naturales. Y el objetivo
de los productores y de los industriales es satisfacer los mercados,
afirmó Arocena.
El punto de partida de este nuevo
emprendimiento que ha comenzado a desarrollarse fue en 1997, a raíz
de una solicitud de un supermercado danés que “nos solicitó un
vino orgánico”.
Sobre esa base es que “comenzamos
a estudiar el tema en ese año y sobre fines de ese período anual
comenzamos a certificar la uva por la empresa internacional SGS y de
la Asociación Rural del Uruguay (ARU), para luego obtener un vino
ecológico”.
El comenzar a recorrer ese camino
nos llevó a “asumir que se trataba de otro mercado, un mercado en
desarrollo y muy potencial, principalmente en los países
europeos”.
En ese marco esta posibilidad de
desarrollar la producción con vistas a esos mercado adquiere una
vital trascendencia.
Arocena explicó que se trata de
una producción que tiene un costo superior en más de un 60% con
relación a la explotación normal que hace este sector. “Al
utilizarse un fertilizante natural y no químico, la alimentación
de la planta es muy menor y por lo tanto tienen que limitarse las
podas. Y al limitar las podas se está limitando la producción, que
finalmente queda en un 60% de una normal”.
Fuente:
El Observador
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